La obra, dirigida por María José Medina y Sergio Prina, cuenta con el apoyo del Instituto Nacional del Teatro y volverá a presentarse este martes 23 y el domingo 28 de junio a las 21 horas en La Colorida Teatro. El domingo, además, habrá una función adicional a las 19 horas.
La propuesta teatral explora, de una manera muy realista, los vínculos entre las personas: amigos, familia, amores. Todo se articula en base a una pregunta central: ¿qué significa estar con otros?. Charlamos un poco con la directora, quién nos comentó acerca del proceso de creación de la obra.
La historia se desarrolla en una casa galpón, un lugar al que siempre se puede caer. Los personajes, tan queribles cómo graciosos, mantienen distintos vínculos. Van y vienen, pasan el rato, comparten anécdotas, discuten, disfrutan. Ellos simplemente están, y es justamente eso, compartir el espacio y transitar la cotidianidad lo que permite que se vayan revelando los afectos, las contradicciones, y las tensiones presentes en toda relación, junto a las dificultades y las angustias propias de la vida.
Jo Medina, directora de la obra, nos cuenta “Para mí, dirigir esta obra fue apostar a un trabajo de tiempo lento, de espera, de ir descifrando de a poco a dónde íbamos y confiar en la construcción colectiva como un instancia para dar con aquello en dónde coincidimos, y al parecer se trataba de las cosas de todos los días: el amor, intentar inventarse un trabajo, los amigos.”
Caedero es atrapante desde el inicio. En el espacio se construye una atención que el equipo logra sostener durante toda la puesta en escena. Los silencios, las miradas, la creatividad y la picardía en los diálogos, cómo también la sensibilidad, y la sinceridad, siempre presentes.
En este punto es importante señalar que aquello sobre lo que la obra explora, dialoga con el proceso de creación de la misma: es el resultado de un proceso en conjunto, una creación colectiva que surge de los ensayos del grupo en Actuaciones Taller.
El elenco actual está compuesto por Luciana de los Angeles Morales, Ezequiel Martínez Marinaro, Matías Minahk, Alina Wainziger, Pichi Matías, Maximiliano San Juan, Guadalupe Mothe, Lucía Dziencharski, Luciana Galván, y Alejandra Rojas Paz. El grupo, además de participar activamente en la creación de los personajes, también se involucra en la logística y producción.
“De a poco, mediante improvisaciones, algunos textos como disparadores, desde los cuerpos de ellos se fue descubriendo el universo por narrar: un grupo de amigos que se encuentran en la casa de dos ellos para estar, un caedero de la amistad, que por cierto se parecía bastante a nuestros encuentros como amigos de teatro, gente con la que se tiene y se sostiene vínculos que hacen nuestra vida diaria. Así, lo real y la ficción fueron escribiendo esta trama”
Producto de un proceso de búsqueda grupal, el relato escénico y los personajes se fueron creando a partir de lo singular, de las particularidades expresivas, de cada actor y actriz. En palabras de Jo “Caedero se parece a un rompecabezas, a poner las piezas pequeñas a dialogar entre sí“
La casa galpón es un caedero: físico y literal para los personajes, pero, sobre todo, simbólico. Inmersos en una sociedad cada vez más fragmentada, la obra pone el foco en algo tan cotidiano, y en definitiva, constructivo, cómo lo es la compañía y el encuentro. En la importancia de contar con un lugar, y personas, dónde caer.
Nuestros vínculos nos sostienen, nos atraviesan y nos modifican constantemente. Somos, en gran medida, las personas con las que nos relacionamos, y quiénes, de alguna manera, han formado parte de nuestra historia. Por eso, ante una realidad cada vez más difícil de habitar, revalorizar el encuentro, y recordar que no estamos solos, se vuelve imprescindible.