La herida de Tucumán tiene nombre: Hilda Guerrero de Molina
¿Sabías cómo empezó la pobreza estructural en Tucumán? No fue un accidente; fue una decisión. Hace 60 años, el cierre masivo de ingenios eliminó 50.000 puestos de trabajo y empujó al exilio a miles de familias.
Frente al hambre y la injusticia, Hilda respondió organizando ollas populares, liderando la resistencia y cruzando los cañaverales a la madrugada para hacer oír la voz de los obreros. La respuesta estatal fue plomo y represión. Su crimen sigue impune y su memoria nos recuerda el costo de los modelos económicos que benefician a unos pocos destrozando el tejido de toda una provincia.
Este video fue posible gracias al trabajo de archivo a Silvia Nassif y al Archivo Fotia.