Por Martín Dzienczarski González
Cada 9 de julio el festejo en Tucumán es doble: es el cumpleaños del país desde la declaración de Independencia en la Casa Histórica y también cumple años Mercedes Sosa, la artista con la voz política más fuerte y patente de la canción latinoamericana. Y es nuestra, tucumana como el Parque 9 de Julio.
Justamente un 9 de julio de 1935 nació Mercedes Haydeé en una casona a la vuelta del Parque 9 de Julio, en pasaje del Corro 344. En esa casa, recuperada como Museo Mercedes Sosa Casa Natal por la Intendencia, Mercedes vivió su infancia y forjó su carácter viviendo con sus padres Ernesto Quiterio Sosa (Tucho), Ema del Carmen Girón, y sus hermanos Clara Rosa (falleció a los 33 años), Orlando (Chichí) y Fernando (Cacho).
Es en esa casa y ese parque donde los hermanos jugaban a la pelota, correteaban y se divertían. Y en donde Mercedes, llamada siempre Marta -el nombre elegido por su mamá pero que su papá “olvidó” al anotarla en el Registro Civil-, descubrió que siempre cantaba. La canción cantada, la radio, las travesuras, las comidas con amor, la inocencia y la pobreza forjaron a Mercedes.
“No teníamos nada, pero teníamos el amor de nuestros padres. La pobreza y el casi hambre cuando hay amor duelen, pero no dejan las heridas del resentimiento”, contó Mercedes en una entrevista.
Mercedes tenía 12 años y memorizaba canciones. “Busco en mi pasado y siempre me veo cantando. Cantando en mi casa, en la escuela. Cantaba porque sí, sin darme cuenta, porque me salía”, contó Mercedes. Cantó el himno nacional en la escuela, frente a todos en un acto. Su profesora, Josefina Pesce, pensó que podría cantar Ópera. Estuvo cerca: su destino era la música popular.
En octubre de 1950 su destino dio el primer paso. Mercedes tenía 15, su papá viajó a Buenos Aires en tren para el acto por el Día de la Lealtad. La profesora de Música de la Escuela San Martín faltó y las amigas de Mercedes le dijeron que se presentara al concurso de canto de LV12. Se puso Gladys por la abanderada y Osorio por el pintor. Ella ganó. Cuando volvió su papá, se sentó a escuchar la radio. “¿Che, esa no es la Marta cantando?”. “Sí, viejo”, le respondió su esposa. “Qué chinita esta”: ahí comenzó todo.
El 31 de enero de 1965 Mercedes tenía 19 años y llegó a Cosquín. El emblema del folklore Jorge Cafrune rompió el programa e hizo subir al escenario a Mercedes: “Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido la oportunidad de darlo y que, como les digo, aunque se arme la bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa”. La organización de Cosquín siempre mantuvo conflictos con ella, quizás por su tono político, quizás porque Mercedes hacía lo que ella creía justo. Siempre.
En los 60 Mercedes Sosa conformó junto a Oscar Matus (su pareja) y el poeta Armando Tejada Gomez el NUEVO CANCIONERO, una corriente músico-literaria que buscaba impulsar un nuevo cancionero nacional, con renovación plena y un compromiso potente con la realidad social. A partir de este punto Mercedes profundiza su característica: siempre se embanderó con las luchas sociales y política del país. Se afilió al Partido Comunista y no dudó en desafiar la censura.
Su entereza le valió rápidamente amenazas. Primero la TRIPLE A en 1975 la amenazó mandándole una esquela a su casa, dándole tres días de plazo para exiliarse. Luego, en 1978, volvió a ignorar la censura: brindó un recital en La Plata con todo su repertorio, entre sus canciones, “Cuando tenga la tierra”. Un operativo desproporcionado la detuvo a ella y a toda la audiencia por cantar: hasta la palabra “esperanza” estaba prohibida. Tuvo que exiliarse hasta 1982.
En el exilio no negoció su arte ni su compromiso político. Tocó en toda Europa y nunca dejó de denunciar los crímenes de lesa humanidad que cometía la Dictadura. Cantó con Pavarotti, Joan Báez y Andrea Bocelli, llegó a presentarse en el Lincoln Center de Nueva York, en la capilla Sixtina del Vaticano, el Coliseo Romano y el Theatre Mogador de París. Formó parte del proyecto de adaptación de la “Misa Criolla”, marcando un hito de adaptación cultural. También mantuvo su apertura para cantar con todos: Charly García, Fito, León Gieco y Diego Torres, entre tantos. Grabó con todos.
Su voz política fue capaz de cambiar el sentido de las canciones. Pasó cuando Fito Páez compuso “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, como parte de su disco GIROS (1984). Fito siempre dijo que él, bajo la carátula de hacer pop, tenía esa canción entre las menos escuchadas de ese álbum. Hasta que la cantó Mercedes: ahí la canción tuvo una dimensión política, un himno contra la desidia y la deshumanización.
Volvió a Argentina y brindó espectáculos masivos en todo el país. Pero la mancha de la dictadura le tendría otra mala pasada: en 1995 asumió como gobernador democráctico el represor condenado por delitos de lesa humanidad Antonio Domingo Bussi. Mercedes prometió no volver a cantar en nuestra provincia hasta que el genocida deje de estar en el poder. Y cumplió: en 1999 volvió a cantar en Tucumán en un concierto memorable en San Martín de Tucumán.
A comienzos de 2009 Mercedes lanza el álbum doble Cantora, cantando siempre a dueto. Fue su despedida con honores y abrazando a artistas de todo el continente. Enferma, cansada, falleció en octubre del 2009. Desde entonces, como Gardel, canta cada día mejor. Si un clásico es un libro que siempre tiene algo para decir, no importa la generación, ese trono ocupa también toda la producción de la “Negra” Sosa. Feliz cumpleaños Mercedes, te extrañamos y te redescubrimos canciones hermosas en este día y cada día.
