Estos son algunos de los casos de cierres, despidos y suspensiones que se vienen registrando desde 2025 hasta el día de la fecha, marzo 2026. El rubro textil es uno de los sectores más golpeados y enfrenta dificultades en todas las provincias. En Tucumán, las dos plantas de Hilado S.A (pertenecientes a la firma TN & Platex) paralizaron la producción: la primera planta ubicada en Las Piedritas dejó de funcionar en julio del 2025, y el 13 de enero de este año comunicaron el cierre indefinido de la segunda planta en Los Gutierrez. La empresa, principal exportadora textil del país, entró en concurso de acreedores y confirmó que mantendrá firme la suspensión de sus 190 trabajadores, quienes debido a la medida perciben el 75% del sueldo. Esta decisión repercute de manera directa en la economía de cientos de familias tucumanas: el número total de afectados por la crisis empresarial aumenta a 290 personas si se contemplan los otros 100 trabajadores que ya habían sido desvinculados de la empresa en 2025.
En La Rioja, la planta que mantenía la misma empresa, Hilado S.A, cerró de manera permanente también en diciembre del año pasado. A principios de 2026, en Corrientes y Chaco, la empresa Emilio Alal S.A.C.I.F.I, con más de 100 años de trayectoria, cerró las fábricas ubicadas en ambas provincias dejando a más de 250 personas sin trabajo. En Catamarca, la empresa textil VVC está a punto de anunciar el cierre definitivo y pretende despedir a todos sus trabajadores sin pagar las indemnizaciones, según declaraciones de empleadas de la empresa.
Pasando al sector alimenticio, las fábricas de Alimentos Refrigerados S.A ubicadas en Buenos Aires y Córdoba cerraron de manera permanente luego de que la Justicia declarara la liquidación total de la empresa, aquí también se registraron más de 400 despidos. Continuando con el rubro de las bebidas, la planta de Cervecería Quilmes en Zárate, Buenos Aires, redujo el 43% de su personal: de 260 empleados solo 80 mantienen sus puestos de trabajo.
En líneas generales, la mayoría de las empresas coinciden en concebir como causas de sus situaciones actuales la caída del consumo interno (producto de una significativa baja del poder adquisitivo), la desregulación y la apertura indiscriminada de importaciones junto a los grandes costos de producción que inciden en la rentabilidad en el mercado.