por: Sebastián Pisarello y Martín Dzienczarski
La cuenta asusta: hubo 13 intentos de suic*dio en los últimos dos meses en los barrios de los márgenes del Río Salí, y la mayoría tenía menos de 15 años. Por eso volvieron a reunirse vecinos y vecinas con profesionales de la salud, de la educación y organizaciones sociales para debatir y pensar propuestas desde abajo hacia arriba. Afligidos por el impacto de los problemas de salud mental, le exigen a los gobiernos políticas públicas que respondan a la emergencia: es urgente defender la vida de los jóvenes.
El encuentro fue la segunda asamblea intersectorial por la salud mental. Esta vez el escenario fue el centro de reciclaje donde trabajan cartoneros y recuperadores urbanos, en el predio del ex Matadero Municipal, agrupados en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE). En plena crisis económica,los intentos de suicidios se sumaron a las problemáticas crónicas de los barrios.
En un silencio que no es salud, vienen multiplicándose los casos de suicid*os en la provincia, siguiendo la tendencia nacional. Sólo en las últimas semanas, 12 personas intentaron quitarse la vida: 11 de ellas tenían entre 12 y 14 años. Mientras la reunión se realizaba, una maestra recibió un mensaje por celular. Le contaban de un nuevo caso, esta vez una niña de 14 años de una escuela de la zona. Nunca antes habían tenido un caso similar en la escuela.
La mesa interbarrial planteó una serie de medidas:
Fortalecer mesas de salud mental comunitaria por sectores: una en la zona de Villa 9 de julio y otra de los barrios del margen del Río Sali. Además se impulsarán mesas de trabajo de los equipos técnicos.
También se plantearán las necesidades por barrios en articulación con el Siprosa y el Ministerio de Educación.
La Pastoral Social llevará las propuestas a la Mesa de Diálogo que encabeza el obispo para que las proponga al Gobernador y a la Legislatura.























































