🎵🎤Maze 2k: constancia, amor y hambre-Por Florencia Luna
📀Con el reciente lanzamiento de su disco “Changuerío”, el proyecto musical de Maze disputa cada vez más la escena local del underground tucumano, con un objetivo claro: representar lo que nunca nos ha representado. Con versos improvisados, jugando con los geolectos, espacios y paisajes del NOA, Maze desarrolla una propuesta musical para abrazar la cultura local y lo que emerge de ella, aunque no se reproduzca en las pantallas de los grandes medios o en los teatros de la capital federal. Florencia Luna nos invita a conocer el perfil del rapero tucumano y su mirada sobre producción musical, identidad, historias, voces y sonoridades federales.
Me defino como un artista tucumano que produce arte jóven e independiente y desde el ambiente musical hago rap, soy rapero.
¿Cómo surgió tu carrera como solista?
Todo lo que hago empieza de una manera lúdica, disfrutándolo y sin pensarlo tanto, sin darle tantas vueltas. Yo cuando era muy changuito ya jugaba a cambiarle las letras a canciones que ya existían, cuando íbamos a una fiesta con mis amigos nos alejábamos un poco e improvisábamos con la música de fondo, sobre lo que fuera que estaba sonando. Capaz que el dj te pone un cuarteto justo y había que mandarle todo terreno. Así que la pasábamos bien y era molestar realmente. Recién en 2019 aparece la idea de hacer mis primeros temas, sin conocer la estructura clásica de una canción, de verso, estribillo, puente. Lo hacía para mí, lo escribía, lo grababa con el celular, elegía la portada y lo subía (todo en el mismo día) porque simplemente surgido, me había nacido hacer eso y podía hacer y me divertía y al principio era un perfil secreto que lo tenían seis personas cercanas, porque yo con eso estaba bien. Y bueno, esta gente me decía, como que me han dado el empujoncito para poder compartirlo, hacerlo público porque me decían que estaba muy bueno y una vez que se hace público, es que me habla un amigo del colegio, Ezequiel Singer que ya hacía música y tenía ganas de producirme. Me había escuchado esos demos que habías hecho con el celu y así es como no hace “cinismo” a principios de 2020 que es mi primera canción de estudio.
¿Te sentís cómodo con el género que hacés actualmente? ¿Deseas que te escuchen cantando en otros ritmos y géneros?
Me siento muy cómodo en el rap, claro que sí. En estos años también he tenido la oportunidad de experimentar en otros géneros a través de en el encuentro justamente con otros artistas, de otros palos y fueron experiencias increíbles, muy enriquecedoras. Mi hermana Amoría, me invitó a colaborar con ella en una canción, en una cumbia colombiana producida por Javier Nadal Testa que se llama “Malaquita” y la banda de Golden Jack, ponele en vivo, me invitó a improvisar sobre Jazz, Fusión. La banda Ayahuasca Trip me invitó a sumarme (ellos hacen rock). Entonces siempre está la convivencia con distintos sonidos y no quedarse en esa zona segura, creo que eso es lo divertido ¿No? Me pasa que el rap está más vinculado a la voz hablada que cantada, por lo que el gran desafío para mí, más que en otros ritmos que no le veo dificultad a esas mezclas, para mí mi desafío está en el canto, que es algo que trabajé mucho con mi gran amigo Max, con quien tenemos un dúo que se llama “Maze y Max” y ahí fusionamos distintos géneros y me animo y disfruto cantar.
¿Tenés algún posicionamiento social o político que quieras defender desde tus canciones o alguna causa o ideal específico?
Bueno, mis primeras influencias vinculadas con el rap ya se pueden encontrar en lo popular en Calle 13, la revolución en Molotov. Son bandas que quieren derribar una idea del eurocentrismo y abrazar nuestras raíces latinoamericanas, lo cual comparto totalmente. Y de esa misma forma como un artista norteño independiente, lucho contra el centralismo de nuestro propio país, entendiendo que la pluralidad de voces posibilita distintas identidades federales, básicamente que hay más “Argentinas” dentro de lo que se conoce como la Argentina. Y hablando de identidades, también milito la cultura como trabajo. Los trabajadores del arte son fundamentales en la construcción de nuestro territorio y el arte, pilar fundamental de la sociedad. En mis letras te cuento sobre las vivencias cotidianas del tucumano, sobre los malabares que conlleva ser un artista autogestionado y sobre lo facho que es el presidente, así.
¿Cuáles son los principales desafíos de la industria cuando se hace música desde el NOA ?
Bueno, sabemos que el mercado de la industria está en las grandes ciudades. Lo sabemos porque nosotros mismos norteños crecimos enalteciendo lo de allá por sobre lo de acá. Siempre estuvo ese discurso de odio hacia lo nuestro y admiración hacia lo ajeno y el sueño del artista tucumano es viajar a Buenos Aires y vivir allá, del arte.
Como artista del NOA se busca revertir esa idea y folclorizar nuestra cultura con referencias propias de acá. Entonces pasa que veo mucho arte con una búsqueda más general, que logra una mayor cantidad de espectadores porque se sienten identificados más gente en esa “universalidad” del mensaje, pero por otro lado se inclina la producción a un producto lavado, que carece de identidad y para mí eso es plástico. La industria suele elegir ese arte vacío, ya que a los medios hegemónicos les sirve ese arte perfecto que entretiene y no cuestiona, pero bueno, así funciona esto y yo entendí que mi lugar está en el under, que es algo más de nicho, entonces mi desafío está en hacer crecer ese nicho.
Si tuvieras que elegir la canción favorita de tu propio repertorio, ¿Cuál sería?
Uf, eh, bueno, muy difícil. Realmente tengo muchas canciones que me llenan de orgullo, pero voy a responder con la única que tengo tatuada en la piel, así. La mejor canción de mi repertorio es “cerquita al cielo” preferentemente en formato acústico junto a Maxi y a Sofía Núñez que me parece increíble ese material, tiene una carga sensible y una búsqueda muy personal, donde conviven el teatro, la poesía, la música, es de los preferidos del público y dato de color (que nadie pidió) fue utilizado como material educativo para una clase de literatura, de un colegio del sur de Tucumán. Nada, son cosas increíbles, impensadas, que nada, es hermoso. Gran, gran canción.
¿Hacia dónde va tu música?¿Tenés algún objetivo?
Bueno, yendo a lo más básico creo que mi objetivo con la música es sobrevivir y eso, como consecuencia trae que otros se sientan muy identificados. Nace un deseo de parte mía de dejar un legado, de inmortalizarme, que quede eso plasmado: lo que yo pienso en mis letras. Me deja tranquilo poder morirme mañana y siento que ya está bien. O sea como que dejo una data, dejo un respaldo en ese sentido. Hay una tranquilidad.
Si es que tu música y en general tu arte son producidas para alguien ¿Por qué van a ese alguien?
Con respecto a la segunda pregunta, creo que se trata de una identidad que va construyendo, que no sé si es buscada intencionalmente, sino que es justamente de hablar, de la cotidianidad de lo que vivo yo y supongo que genera ese sentimiento de pertenencia, de identidad, de cercanía con los jóvenes, con los jóvenes cercanos al arte como una comunidad bohemia tucumana y no necesariamente de Tucumán sino del interior capaz. Hay mucho de representar lo que nunca nos ha representado. Yo la verdad que me crié escuchando música solamente de Mercedes Sosa como tucumana y excepciones, pero no podría decir que me crié escuchando música tucumana. Es una decisión que hace unos años tomo. Yo me acuerdo que cuando era más chico había hasta como un consumo irónico de la música tucumana. Entonces,ahora puedo ir a ver una banda y poder ir por elección, más que para hacer el aguante. No sé, como que se transformó en algo de eso de que existe una identidad, una identidad que necesitábamos ¿Porque van a ese alguien? porque lo necesitábamos, así como yo lo necesitaba, así como así como todos necesitamos tener nuestra propia música que con nuestras propias voces, hablen de nuestra propia realidad.
