El tratamiento de la Reforma Laboral de Milei escondió una nueva intentona para atacar al Periodismo. Entre los artículos que autorizan por ejemplo el pago del sueldo en tickets alimenticios y la extensión de jornada laboral sin pago de horas extras, se incluye la derogación de la ley 12.908 del Estatuto del Periodista Profesional. Como no se sugiere una normativa de reemplazo, los trabajadores de prensa se quedarán sin un marco legal que proteja la labor periodística
Sin estatuto, se ve afectada la “libertad de prensa y libertad de pensamiento”, que son derechos inalienables de los trabajadores de prensa. La norma autoriza el libre tránsito por la vía pública y el acceso libre a toda fuente de información de interés público. Es decir, si se aprueba la derogación, mañana Milei en la Rosada o Jaldo acá en la Casa de Gobierno pueden definir qué colega puede pasar y qué colega no puede ingresar para trabajar. O peor: que no trabaje nadie.
El estatuto además brinda estabilidad laboral. Si una figura del poder, un gobernador, un juez de la corte o el presidente están enojados por la investigación de un periodista, el despido sin causa debe indemnizarse con un régimen especial e informarse con seis meses de anticipación. Sin estatuto, los medios podrán despedir periodistas ante la presión de los grupos de poder.
El estatuto regula el acceso y ejercicio de la profesión, y promueve estándares éticos además de reconocer que es una tarea que implica la exposición a amenazas y demandas intensas. No es una norma “obsoleta” como justifica Milei, al contrario, protege contra la “uberización” de los trabajadores de prensa. Derogando sin sustituir por una norma que modernice y preserve el oficio, la calidad periodística argentina quedará condenada al ejercicio de la mera difusión de la versión oficial.
Para el presidente de FOPEA, el periodista político Fernando Stanich, la derogación es un grave error: “acá está en discusión una ley que defiende el sentido social de la labor periodística, el carácter de interés general para toda la comunidad que supone la información y su papel en el funcionamiento, preservación y profundización del sistema democrático. Derogar el Estatuto es nivelar hacia abajo, facilitando la proliferación de contenidos sin rigor ni responsabilidad editorial en tiempos de desinformación. En FOPEA hacemos una distinción crucial: defender la vigencia del Estatuto no implica desconocer sus anacronismos. La organización entiende que el estatuto tiene carencias respecto a las nuevas tecnologías y las dinámicas digitales, pero la obsolescencia de ciertos artículos no valida la derogación de la norma. La solución no es el vacío legal, sino el debate parlamentario serio y participativo para una reforma que modernice la ley, adaptándola al siglo XXI, pero conservando el espíritu de protección y de estabilidad profesional”.
En el Senado, el proyecto de Reforma Laboral obtuvo media sanción, con 42 votos a favor y 30 en contra. Cuando se trató el título XVI, con las derogaciones, 38 senadores votaron a favor de derogar el estatuto. Entre ellas, la senadora tucumana Beatriz Ávila votó a favor de derogar el estatuto. Curioso, porque ella ejerció como periodista 15 años. Los otros dos votos de Tucumán: Juan Manzur y Sandra Mendoza, en contra. Entre los cambios de último minuto, porque se votó a las 3 de la madrugada, se incluyó extender el plazo de la derogación por un año, con la promesa de sancionar un nuevo estatuto que mantenga la indemnización especial pero… ¿cómo confiar que se respetarán los derechos con estos antecedentes?
El intento de eliminar el estatuto del periodista no es casual, forma parte de presiones y ataques reiterados por Milei y por la LLA. El objetivo es eliminar cualquier mensaje crítico y en el camino destruir su legitimidad. Represión en manifestaciones, un fotoperiodista internado por un disparo de munición en la cabeza, presiones a periodistas y agresiones constantes en discursos oficiales.
De acuerdo a un reporte de FOPEA analizando más de 100.000 tuits desde la cuenta oficial de Milei, 16.806 contenían insultos hacia distintos blancos. El 15,2% de los tuits presentan ofensas de diferente tipo durante la primera mitad del mandato presidencial. Insultó a al menos 44 periodistas y denunció en la Justicia de manera injustificada a los colegas Julia Mengolini, Ariel Lijalad, Carlos Pagni, Viviana Canosa, Jorge Rial, Nicolás Lantos, entre otros.
La derogación del estatuto será el golpe que empezará a derrumbar el periodismo de calidad en Argentina. El costo es elevadísimo: la calidad de nuestra democracia. El impacto no sólo es para los trabajadores de prensa, sino para la calidad democrática del país: sin una prensa seria, el país tendrá una peor democracia.