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Tierra Citrus: Alpachiri en la pantalla grande

La palabra Alpachiri significa en quechua “Tierra Fría”. Jugando con esta etimología, Ayelén Agüero nombró Tierra Citrus a su primer largometraje, filmado en este pueblo del sudoeste tucumano y protagonizado por Lucía, una adolescente alpachireña. Con un abuelo cosechero y una tía que tiene en su casa una piedra sagrada que cumple promesas, Lucía pasa sus días entre montañas, ríos y fincas de limones.
El film cuenta la historia de una comunidad rural, donde generaciones de trabajadores pasan sus días en las fincas de limón. Mientras los cuerpos de los cosecheros soportan el peso de la explotación y la enfermedad, la joven Lucía busca la curación a través de rituales con una piedra mágica que se cree que otorga deseos de abundancia. 
En la película está muy presente el contraste entre el mundo envejecido y agotado de los trabajadores y la determinación juvenil de Lucía por sanar la tristeza de la tierra.
Con paisajes y sonidos emanados de la yunga tucumana, la ópera prima de Aguero aborda los desafíos de vivir en la periferia rural, con dificultades económicas, precarización laboral y poco acceso a recursos. Pero también muestra una realidad atravesada por una íntima relación con la naturaleza, fuertes vínculos entre mujeres y tradiciones ancestrales que perduran y traspasan generaciones.
Su directora nos cuenta cómo se produjo este largometraje que, desde un principio, estuvo atravesado por sus propias vivencias, entretejiendo realidad con ficción.

 


¿Por qué decidiste que tu primer largometraje transcurriera en Alpachiri?
Creo que fue uno de los primeros lugares que me ha sensibilizado mucho en conectar con raíces, familia, mis abuelos, mi crianza.
Las mujeres, ¿no? El rol de las mujeres dentro de mi familia ha sido bastante importante. Yo me he criado con una abuela. Justamente, mi abuela, oriunda de Alpachiri, mejor dicho, de Los Sarmientos, un pueblito al costado, cerca de Aguilares. En esa parte de Tucumán, que es como la región sureste.
Y bueno, creo que fue uno de los lugares donde siempre voy y me ha sensibilizado mucho ver a mis chicas, a mis mujeres, a mis primas, a mis tías, a mi abuela. Entonces, creo que ahí fue la primera conexión de pensar en hacer algo, una idea de una obra, un proyecto, y terminó siendo esta peli.
¿Cómo fue la experiencia de filmar en un pueblo pequeño y rural?
Bella, porque, sobre todo, siento que Alpachiri, el pueblo, se prestaba para poder hacerlo también. Siento que la gente también tenía esa sensación de querer hablar, ¿no? De lo que es el lugar, contar sus experiencias, sus situaciones, su día a día.
En un contexto rural que es muy alejado quizás a las grandes urbes o a lo que se suele conocer de nuestro país.
Vivimos en un mundo cada vez más urbanizado. ¿Qué lugar crees que ocupan hoy las historias que transcurren en el ámbito rural y qué te interesa mostrar de esas vidas y esos territorios de la película?
Bueno, justamente vivo en una gran ciudad en este momento. Estoy viviendo en Nueva York. Y siempre, cuando traigo al habla mi peli y dónde es Alpachiri, dónde es Tucumán y cuento todo, es como que siento que la gente me dice: “Guau, no sabía”. Que, por ejemplo, la peli habla sobre la cosecha de limones.
Y justamente me dicen: “Mirá, no sabía que los limones venían de ahí, de esa parte de Argentina, el norte”. Entonces, es como que siempre me interesó contar esa parte de mí que, justamente, en Tucumán, mis ancestros, quienes yo siento que me han transmitido los mejores saberes hoy en día y que los puedo poner en mi actual día a día viviendo en una gran urbe, justamente, que es una contraposición total.
Pero, al mismo tiempo, digo: Bueno, vengo a decantar un poco lo que… No sé si la palabra es decir ‘espantar’ al capitalismo, pero como que digo: ‘Bueno, aunque sea traigo esta partecita de mí a esto tan desconocido, ¿no?’. 
De dónde viene, por ejemplo, un limón y demás.O lo qué pasa en esta región de Tucumán, que es súper rica para la agricultura, por ejemplo. Entonces, creo que es como un mensaje también a eso, ¿no? A ver qué pasa fuera de lo urbanizado, de lo que estamos un poco también acostumbrados a ver. Creo que esto era lo que me interesaba también: mostrar esta comunidad en Alpachiri y qué es lo que pasa ahí. Sus creencias, sus acciones ante el cuidado hacia la tierra, ¿no? Que por ahí a veces esto se nos escapa.
¿Por qué elegiste que una niña fuera la protagonista de Tierra Citrus?
Me parecía importante el pasaje de la preadolescencia a la adolescencia, donde te cuestionás un montón de cosas, y me parecía interesante mostrar el punto de vista de una preadolescente que está observando el mundo y queriendo elegir para dónde va. 
Entonces, bueno, también que sea un personaje femenino en contraposición a lo que pasa en el campo, en la cosecha de limones, que siempre es un trabajo en donde es muy sectorizado, los hombres terminan trabajando ahí.
Entonces, me pareció interesante cortar un poco con esa idea de que sea solo todo manejado por los ojos de un hombre, sino que Lucía, la protagonista, viene a contarte un poco su idea de mundo, ¿no? Y atraviesa estas experiencias de creer lo que ella quiera, lo que le dice su abuela, lo que le dice su tía, su pasar de saberes entre estas mujeres hacia ella. Y por eso, me parecía lo más interesante también desde mi experiencia de vida.
 

Donde ver Tierra Citrus
La película se estrenó en agosto de este año, con funciones en Buenos Aires, Tucumán y Jujuy. El film de Ayelén Agüero continúa proyectándose en salas de todo el país.
El domingo 8 de noviembre a las 18 horas habrá una función especial en el Espacio INCAA de Tucumán (San Martín 251 – San Miguel de Tucumán), con entrada libre y gratuita. 
Para conocer próximas funciones se puede visitar el instagram: @tierracitrus. 
 

Meta Crisis, periodismo desde la periferia. Tucumán, Argentina