¿Por qué decidiste que tu primer largometraje transcurriera en Alpachiri?
Creo que fue uno de los primeros lugares que me ha sensibilizado mucho en conectar con raíces, familia, mis abuelos, mi crianza.
Las mujeres, ¿no? El rol de las mujeres dentro de mi familia ha sido bastante importante. Yo me he criado con una abuela. Justamente, mi abuela, oriunda de Alpachiri, mejor dicho, de Los Sarmientos, un pueblito al costado, cerca de Aguilares. En esa parte de Tucumán, que es como la región sureste.
Y bueno, creo que fue uno de los lugares donde siempre voy y me ha sensibilizado mucho ver a mis chicas, a mis mujeres, a mis primas, a mis tías, a mi abuela. Entonces, creo que ahí fue la primera conexión de pensar en hacer algo, una idea de una obra, un proyecto, y terminó siendo esta peli.
¿Cómo fue la experiencia de filmar en un pueblo pequeño y rural?
Bella, porque, sobre todo, siento que Alpachiri, el pueblo, se prestaba para poder hacerlo también. Siento que la gente también tenía esa sensación de querer hablar, ¿no? De lo que es el lugar, contar sus experiencias, sus situaciones, su día a día.
En un contexto rural que es muy alejado quizás a las grandes urbes o a lo que se suele conocer de nuestro país.
Vivimos en un mundo cada vez más urbanizado. ¿Qué lugar crees que ocupan hoy las historias que transcurren en el ámbito rural y qué te interesa mostrar de esas vidas y esos territorios de la película?
Bueno, justamente vivo en una gran ciudad en este momento. Estoy viviendo en Nueva York. Y siempre, cuando traigo al habla mi peli y dónde es Alpachiri, dónde es Tucumán y cuento todo, es como que siento que la gente me dice: “Guau, no sabía”. Que, por ejemplo, la peli habla sobre la cosecha de limones.
Y justamente me dicen: “Mirá, no sabía que los limones venían de ahí, de esa parte de Argentina, el norte”. Entonces, es como que siempre me interesó contar esa parte de mí que, justamente, en Tucumán, mis ancestros, quienes yo siento que me han transmitido los mejores saberes hoy en día y que los puedo poner en mi actual día a día viviendo en una gran urbe, justamente, que es una contraposición total.
Pero, al mismo tiempo, digo: Bueno, vengo a decantar un poco lo que… No sé si la palabra es decir ‘espantar’ al capitalismo, pero como que digo: ‘Bueno, aunque sea traigo esta partecita de mí a esto tan desconocido, ¿no?’.
De dónde viene, por ejemplo, un limón y demás.O lo qué pasa en esta región de Tucumán, que es súper rica para la agricultura, por ejemplo. Entonces, creo que es como un mensaje también a eso, ¿no? A ver qué pasa fuera de lo urbanizado, de lo que estamos un poco también acostumbrados a ver. Creo que esto era lo que me interesaba también: mostrar esta comunidad en Alpachiri y qué es lo que pasa ahí. Sus creencias, sus acciones ante el cuidado hacia la tierra, ¿no? Que por ahí a veces esto se nos escapa.
¿Por qué elegiste que una niña fuera la protagonista de Tierra Citrus?
Me parecía importante el pasaje de la preadolescencia a la adolescencia, donde te cuestionás un montón de cosas, y me parecía interesante mostrar el punto de vista de una preadolescente que está observando el mundo y queriendo elegir para dónde va.
Entonces, bueno, también que sea un personaje femenino en contraposición a lo que pasa en el campo, en la cosecha de limones, que siempre es un trabajo en donde es muy sectorizado, los hombres terminan trabajando ahí.
Entonces, me pareció interesante cortar un poco con esa idea de que sea solo todo manejado por los ojos de un hombre, sino que Lucía, la protagonista, viene a contarte un poco su idea de mundo, ¿no? Y atraviesa estas experiencias de creer lo que ella quiera, lo que le dice su abuela, lo que le dice su tía, su pasar de saberes entre estas mujeres hacia ella. Y por eso, me parecía lo más interesante también desde mi experiencia de vida.