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¿Un tren que no va a volver? El servicio Buenos Aires–Tucumán sigue suspendido

por Camila López Morales

La temporada de verano 2025–2026 encuentra a la Argentina sin uno de sus servicios ferroviarios más extensos y accesibles. El tren de pasajeros que conecta Retiro (CABA) con Tucumán, continúa suspendido de manera indefinida, sin información oficial sobre su retorno.
La interrupción del servicio fue confirmada en diciembre, luego de un descarrilamiento ocurrido el 20 de septiembre de 2025. Ese día, una formación de Trenes Argentinos que había salido de Tucumán con destino a Retiro sufrió un desplazamiento de vía a la altura de Gramilla, en Santiago del Estero. Desde entonces, el tren dejó de circular.
En la web donde se compran los pasajes, hay una escueta explicación: “El servicio se encuentra temporariamente interrumpido por solicitud del concesionario de vías (NCA) para tareas de revisión”. Sin embargo, a cinco meses del incidente, la suspensión ya no parece una medida transitoria. Lo que inicialmente se presentó como una revisión técnica comenzó a consolidarse como un nuevo ramal eliminado.
Así lo advirtió el sindicato de conductores La Fraternidad: “Lo que en principio entendimos acertado, la reparación de vías, se ha convertido en la excusa ideal para impedir que se repongan los servicios”, señalaron en un comunicado.
El servicio Buenos Aires–Tucumán forma parte del Ferrocarril Mitre y recorre cerca de 1.150 kilómetros, atravesando las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán. Se trata del trayecto ferroviario de pasajeros más largo del país. Cada verano su demanda se incrementa por viajes turísticos y visitas familiares. 
 

Ramal que para, ramal que cierra

Las vías por las que circula este tren están bajo concesión de Nuevo Central Argentino (NCA), una empresa privada que desde 1992 opera y gestiona la infraestructura del Ferrocarril General Bartolomé Mitre. La red concesionada supera los 4.500 kilómetros y constituye uno de los principales corredores ferroviarios del país.
NCA pertenece al empresario aceitero cordobés Roberto Urquía. La concesión fue otorgada durante el gobierno de Carlos Menem, en el marco del proceso de privatización y desmantelamiento del sistema ferroviario estatal. En 2024, el gobierno de Javier Milei extendió el contrato hasta el año 2032.
 “Es verdad que las vías no están en condiciones, pero ¿por qué no las pusieron en condiciones?”, se pregunta un trabajador ferroviario consultado para esta nota. “No es solo una cuestión técnica ni una decisión aislada de la empresa o del gobierno: es una conjunción de intereses en este contexto político”.

El trasfondo de este desguace expone una cuestión estructural: mientras el transporte de cargas representa un negocio rentable para los concesionarios, el tren de pasajeros no lo es. El trabajador ferroviario consultado confirma que
a las empresas concesionarias les estorba que el tren de pasajeros circule por las mismas vías donde ellos llevan toneladas de carga agrícola.

Según un relevamiento del sitio especializado
enelSubte, ya son 12 los servicios de pasajeros suspendidos en todo el país, entre trenes regionales y de larga distancia. El caso del ramal Constitución-Bahía Blanca es paradigmático de este ferrocidio: en marzo de 2023 se suspendió el servicio por un descarrilamiento y en 2025 se confirmó su cancelación definitiva. Tras 141 años de funcionamiento, la estación ferroviaria de Bahía Blanca fue desmantelada y se debate su uso futuro para otras actividades. ¿Correrá la misma suerte la Estación Mitre de Tucumán?

La falacia del déficit que encubre el desmantelamiento

El tren de pasajeros es un servicio público que requiere inversión estatal y planificación a largo plazo. En prácticamente ninguna ciudad del mundo se lo concibe como una actividad lucrativa, porque es una herramienta para la integración territorial y el acceso a derechos. Por esto, el discurso de que es “deficitario” para el Estado -esgrimido para legitimar su desmantelamiento- no es un argumento válido.
Así como no se mide a un hospital o a una escuela pública por su rentabilidad económica, el tren de pasajeros no puede evaluarse únicamente en términos de ganancia o pérdida. Se trata de servicios esenciales cuyo sentido es garantizar derechos y bienestar social, no generar ganancias. 
Sin inversiones por parte del Estado para reparar las vías, la emergencia ferroviaria parece haber llegado para quedarse. Más temprano que tarde, los servicios de trenes de pasajeros de larga distancia serán parte de un pasado nostálgico. A contramano de los países desarrollados, Argentina se despide lentamente de sus trenes y deja morir a un medio de transporte público, accesible, sostenible y seguro.

Meta Crisis, periodismo desde la periferia. Tucumán, Argentina